Mario García: «En las categorías inferiores es donde más se aprende»

Mario García, director técnico de nuestro campus de waterpolo WP CAMP MADRID, nos explica cómo afronta la recta final de temporada con el equipo absoluto del Real Canoe NC y cómo valora la primera edición en Madrid de los campus WP CAMP.

¿Qué valoración haces de la temporada que está haciendo el Real Canoe?
Estoy muy contento. Al principio era una temporada que costaba afrontarla porque el año pasado nos salió muy bien y tocaba superar los retos que nos marcamos. La suerte es que hasta el momento se está cumpliendo. Estoy muy contento. Los chicos también están encantados y eso que estamos en una temporada rara porque hay mucho parón, mucho altibajo. Entramos en la recta final y tocará luchar por mantenernos arriba.

De cara a play-off, ¿cómo ves al equipo?
La verdad es que bien. Al final, serán eliminatorias a tres partidos y nos los jugaremos a cara o cruz. En liga regular, el objetivo es conseguir quedar terceros para conseguir el factor piscina. Durante el año nos ha venido muy bien jugar en casa.

Hay una generación de jóvenes madrileños que es la envidia de muchos clubes. ¿Cómo se trabaja con ellos?
Es un grupo en el que la mayoría de jugadores viene de las mismas generaciones y ya han coincidido en centros de tecnificación de Madrid. Yo pasé mis últimos años jugando con ellos y aprendí muchísimo. Y creo que aun sigo haciéndolo. Son unos chicos maravillosos, muy jóvenes y tienen mucho margen de mejora por delante. Cada día luchan por este deporte y lo aman muchísimo, y más teniendo en cuenta que no son profesionales…

Hacia tiempo que no había una generación tan buena de jugadores madrileños, ¿cierto?
Sí, pero por suerte cada vez hay más chavales que salen de otros equipos además de Canoe. Algunos incluso están jugando en Primera División. Son chicos muy jóvenes y todavía tienen mucho margen de mejora. Habrá que ser pacientes, pero esperamos que estén muchos años con nosotros.

Son jugadores golosos para equipos de fuera…
¡Por supuesto! Son nacionales, no ocupan plaza de extranjero y hay jugadores que podrían entrar incluso en los planes del Atlètic-Barceloneta. Son chicos que pueden recibir ofertas en cualquier momento y deberán decidir un rumbo. Son jóvenes y tocará afrontarlo. Muchos estudian, viven aún con sus padres y tienen otra mentalidad a la que había antes. Son muchos los que no se ven con 35 años jugando al waterpolo, sino trabajando de lo que estudian.

¿Cómo has vivido el cambio de jugador a entrenador? Éste ya es tu segundo año y estás consiguiendo grandes resultados…
Yo echo de menos jugar. Realmente lo dejé joven y creo que aún podría estar jugando. En el banquillo se sufre más, las victorias no se saborean igual y tengo la sensación de haber vuelto a empezar. En mi última etapa de jugador ya me cansaba, no entrenaba de la misma forma… pero estoy frente a un cambio de 180 grados. ¡Me siento a tope! (ríe)

¿Ser entrenador te obliga a estar todo el día pendiente del waterpolo?
Estás todo el día y los fines de semana pensando en waterpolo; al final, si puedes, le acabas dedicando todo el tiempo. Cuando eres jugador sales de la piscina, has hecho lo que has podido y sólo dependes de ti. En cambio, ahora gestionamos un grupo de 15 chavales, todos con sus altibajos, estudios y problemas diarios. Toca estar pendiente de muchos factores. Lo que sí quiero destacar es que hay que estar muy centrado para afrontar esto como lo hacen ellos: de una manera profesional deportivamente hablando pero no económicamente. Entrenan muchas horas, como un equipo de alto nivel, pero su vida es otra: los estudios son lo primordial.

A nivel de waterpolo base, ahora en Madrid hay más escuelas y más clubes que hace unos años. ¿Cómo ves la situación actual?
Creo que hay calidad y cantera y no sólo en el Real Canoe, sino en general. Sí que es cierto que faltan clubes en el máximo nivel. Al final, en Madrid harían falta dos o tres clubes que acompañasen todo el buen trabajo que se está haciendo en las categorías inferiores. Madrid puede tener tranquilamente dos equipos de calidad en División de Honor. Ése es el reto.

¿Cómo afrontas tu entrada en el campus WP CAMP MADRID?
¡Con mucha ilusión! Primero porque sois amigos y porque somos un grupo humano que hemos vivido el waterpolo con el gorro puesto, haciendo cosas muy bonitas. Segundo, porque creo que a partir de la formación y ayudando a los más pequeños es como más se aprende. Me fijo en los chavales de las categorías inferiores cada tarde, miro como entrenan, y me gusta pensar que tienen el ADN del waterpolo. Te enamoras de ellos y te cargan de energía. Es la mejor manera de marcarte el camino para tus objetivos como jugador de waterpolo. Intentaré que en el campus WP CAMP MADRID sea recíproco y que ellos puedan sentir lo mismo durante los días que estemos juntos.

¿Cómo te lo pasaste en el torneo que organizamos en Navidad aquí en Madrid?
¡Lo pasé de maravilla! Ya había llevado partidos de categorías inferiores, pero nunca un torneo entero como entrenador. Fue maravilloso, lo pasamos genial y me gané a un equipo para mi corazón. En cuatro días vivimos unas experiencias muy bonitas y creo que repetiremos el año que viene. Disfrutamos de un torneo de máxima calidad.